Vol.
49

146
2023
resena1

Tiempo y espacio, las prácticas culturales en la urbe en
tela de juicio

 

Título libro: El nuevo régimen de las prácticas culturales: espacio, desigualdad y nostalgia en las metrópolis del Cono Sur contemporáneo

 

Autor: Modesto Gayo, María Luisa Méndez, Rosario Radakovich y Ana Wortman

 

Edición: RIL Editores/Colección Estudios Urbanos UC, 2021. 202 pp.

 

isbn: 978-84-18065-40-8

 

Ahtziri Molina. Universidad Veracruzana, Xalapa, México

E-mail: ahtziri@gmail.com

 

 

Modesto Gayo, María Luisa Méndez, Rosario Radakovich y Ana Wortman son cuatro autores y cuatro miradas que, si bien se mueven por sí mismas, armonizan entre sí. Este trabajo es un proyecto ambicioso y enriquecedor. Un estudio ubicado en tres ciudades del Cono Sur: Santiago, Montevideo y Buenos Aires; tres realidades multicambiantes, tres grupos etarios, dos grupos sociales que se convocaron y dan testimonio de lo que es vivir la vida en un tiempo y espacio determinados.

El nuevo régimen de las prácticas culturales se me antoja como un poliedro de carácter exponencial; es decir, si bien busca ser un octaedro regular, en cada sección se analiza en profundidad un tema y se aportan elementos para la organización y envolvente construcción del capítulo siguiente.

En la Introducción, los autores dan cuenta de las variables que se cruzarán en cada capítulo: las de clase, donde los actores sociales identificados son categorizados en tres grupos; las especificidades de cada urbe; la urbe como un contenedor de prácticas culturales, además de los necesarios datos básicos y metodológicos para comprender el andamiaje de lo que aquí nos entregan. Así lo ejemplifican las citas a lo largo del libro, que reproducen 72 entrevistas realizadas durante 2011 a unidades familiares en las tres capitales.

El segundo capítulo marca la pauta sobre cómo se ha transformado la oferta cultural y el principal elemento para que esto suceda: la irrupción de la tecnología desde mediados del siglo pasado, con la televisión y los sucesivos cambios tecnológicos que se han experimentado e incorporado al pulso cotidiano, así como los usos que, desde las hegemonías políticas y económicas de cada época, se les ha dado a los medios y demás tecnologías. En ese sentido, aquí aparece uno de los conceptos que acuñará el trabajo y evolucionará a lo largo del mismo: el capital cultural.

Así da cuenta uno de los entrevistados:

Nosotros antes teníamos una vida cómo más familiar (…). Cuando éramos más chicos, todos los encuentros familiares eran como una fiesta. Eso fue por mucho tiempo, pero fue más notorio cuando era chico, al haber menos medios cuando era más chico. Entonces, bueno, con radio bailaban, pero a la vez cantaban. Otros recitaban poesía. Los más chicos también traían novedad. Eso, yo creo que hasta fines de los sesenta que teníamos esa forma de convivencia familiar, intrafamiliar (…). La televisión (…) yo creo que eso empezó a provocar el cambio, y yo creo que el cambio más notorio fue en el 73, que hizo que hacer fiesta era poco adecuado para esos tiempos (…). En la práctica familiar, después del 73 se terminaron las fiestas antiguas.

Fragmento (Hombre 51+,
Santiago NSE alto), p. 212

En este tipo de relatos de los entrevistados se constatan las transformaciones tecnológicas que atraviesan, modifican e incluso conforman las diversas prácticas culturales de los habitantes de este rincón del mundo. Sin llegar a ser un estudio longitudinal, el libro da cuenta de los modos de vida durante buena parte de la existencia de las generaciones entrevistadas, incluso llegando a los años cincuenta del siglo pasado. Esto es una proeza, pues si bien permite observar las modificaciones, estructurarlas y dar cuenta de ellas con sentido, es un reto importante para todo proceso investigativo.

El desafío crece en el tercer capítulo, cuando otra de las caras con las que se articula su poliedro es la de los elementos económicos que han atravesado estas sociedades a lo largo de décadas. En ese sentido, los autores brindan un sucinto recorrido de los modelos que han enmarcado las prácticas culturales, los cuales van desde las economías nacionalistas a las impuestas por los gobiernos militares, hasta las llegadas democratizantes con sus capitalismos neoliberales, rampantes y salvajes. Los estadios anteriores, en términos de prácticas culturales, se reflejan en las posibilidades de acceso y uso de la tecnologías o la falta de tales posibilidades, en las inequidades que ello genera, así como en las desigualdades de disponibilidad de tiempo de los distintos sectores sociales Todo ello no solo da pie a distintas prácticas culturales, sino que incluso produce –o no produce– las condiciones socioeconómicas necesarias para disfrutar de tiempo libre y, con ello, de actividades de ocio. En este capítulo se brinda especial atención tanto al papel que los jóvenes desempeñan y desempeñarán en la sociedad contemporánea, como a su relación con las tecnologías y el modo en que se establecen conexiones sociales.

El tema del cuarto capítulo es uno que, si bien aquí se le dedica un espacio particular, atraviesa todo el libro, pues da cuenta de las visibles condiciones de desigualdades culturales y sociales que imperan en Argentina, Uruguay y Chile, y en toda Latinoamérica, las cuales son reflejo tácito de la construcción social de nuestra vida y las estructuras alcanzadas. Así, en esta sección los autores muestran las desigualdades como construcciones sociales labradas a lo largo del tiempo, que generan las diferencias que evidenciamos cotidianamente a través de los diversos capitales con que contamos para, por un lado, convivir, construir grupos de pertenencia, habitar la urbe, existir en esta sociedad y alcanzar reconocimiento y distinciones, mientras –al mismo tiempo– esas diferencias en capitales de distinto tipo se reproducen socialmente, con efectos que en ocasiones, o frecuentemente, pueden ser nocivos.

Bourdieu es uno de los autores más citados en esta obra. Con él se dialoga y se discute; sus nociones de capitales, tanto como las de distinción y disposiciones, son relevantes en el análisis desarrollado en el texto. Por ende, el habitus, sus subjetividades y sus disposiciones son conceptos que no podían faltar. Así, existe un capítulo específico para la comprensión e interpretación de las disposiciones en las prácticas culturales del subcontinente, las cuales pueden estar ligadas a la familia, al posicionamiento político, a los condicionamientos políticos, a la necesidad de estar informado, la intención de aprender algo nuevo, el necesario sentido de pertenencia o una constante contemporánea: el entretenimiento como condición de vida cotidiana.

Posteriormente, el capítulo sexto llama particularmente la atención, pues está dedicado a un tema que los autores presentan como una constante que apareció en su trabajo de campo: la nostalgia de lo que ya no hay, de lo que fue. En este capítulo no solo se enuncia la nostalgia, sino que se la elabora conceptualmente y se construye el significado de este sentir sobre lo que ya no hay. Se da cuenta no solo de transformaciones de la sociedad, sino de los significados e imaginarios que las memorias individuales o colectivas deciden construir sobre lo sucedido. Ello confluye en el abordar un pasado que, aunque no siempre fue mejor, muchas veces se elige recordar de tal modo. La generación de una mirada crítica sobre ese pasado que construimos desde el ahora y mediante el recuerdo elegido es uno de mis puntos favoritos, pues el proceso comparativo que se genera entre ciudades, también se da entre los tiempos y la forma en que los construimos.

Llegados al séptimo capítulo, la evolución del libro nos brinda una especie de tramado elaborado de los temas anteriores, donde los espacios de ayer y de hoy, en vinculación con el consumo de la ciudad, generan modos específicos de vida de las urbes, los cuales responden a las lógicas mediante las cuales se han construido las ciudades y que delimitan –de un modo u otro– los espacios públicos y privados. La reconfiguración urbana y las dinámicas de modificación del suelo han generado distanciamientos espaciales (una práctica física), que con el paso del tiempo implican segregación de tipo económico-social y espacial; es decir, resultan en el distanciamiento entre los espacios de confluencia públicos, si bien esto sucede más en algunos casos que en otros.

En el último capítulo se construye la ciudad como contenedora, como generadora de contenidos. Se retoman los distintos temas de análisis; aquello que envuelve, explica el proceso, pero no elimina posibilidades de interpretación. Un capítulo que es profeta de la realidad actual, que nos avisa los problemas que ahora, en pandemia, se han acendrado.

Leí el libro con gran avidez, por la curiosidad de saber cómo se construye la vida simbólica en tres espacios geográficos que comparten temas, lengua e historia, pero siempre distintos entre sí. El haber sido capaces de generar un proceso colaborativo de tan largo aliento entre María Luisa, Modesto, Ana y Rosario, me parece un ejercicio titánico que seguramente implicó retos importantes para coincidir en tiempos y temas, lo cual seguramente enriqueció el texto y las miradas que cada uno aportó.

También he de decir que el texto es un claro resultado de cómo construir trabajo colaborativo entre iguales, pero distintos, lo cual me maravilla, pues ello es siempre difícil y si no se realiza con rigurosidad, es peligroso. En esta ocasión, me parece que el desafío planteado resulta una buena foto de los cambios en tiempos, generaciones y espacios dentro de cada urbe, y de las distinciones que las diversas ciudades generan.

Además, reconozco en el estudio el aporte que brinda en cuanto a las posibilidades de construir comparaciones no solo entre distintas urbes, sino también entre distintos modos de hacer sociología y de poner el foco en variados temas. Así, el libro es capaz de construir este poliedro con diversas caras que nos demuestra que los sujetos estudiados en sus contextos tienen razones muy particulares, pero también responden a motivaciones sociales compartidas, orientadas a construir las complejas redes de disposiciones, condiciones y espacios que generan esas prácticas, las colectivas, y con ellas, las sociedades.

Por otra parte, las referencias son una joya –bordada a mano–. Cada capítulo cuenta con un amplio listado de textos consultados, casi todos de muy reciente aparición, construido casi específicamente con literatura latinoamericana, o altamente relevante para el contexto. Este estudio no solo identifica literatura espacialmente significativa para América Latina, sino que construye una burbuja para pensar desde el sur, construir desde el nosotros y no con los derroteros planteados en nortes que poco comprenden de cómo se vive en otras latitudes.

Así, pensar, verse, leerse y escribirse desde el sur de América Latina, me parece un gran acierto y acervo para quienes lo leemos, pues nos hace más fácil la tarea de encontrar, encontrarnos en estas nuestras sociedades. Además, he de mencionar que leerlo en tiempo de pandemia me resulta en una constante revisión, desde la nostalgia de la sociedad que ya no será. La “nueva normalidad” aceleró un cambio tecnológico que nos retiró con fuerza de los espacios públicos, que nos ha hecho más dependientes de las tecnologías.

Todo lo anterior me hace pensar y sentir este libro como un referente de lo que ya no puede ser y, sobre todo, una construcción clara, incluso profética de lo que éramos y en lo que nos hemos convertido en los pasados dieciséis meses. Da cuenta de cómo se han transformado nuestras prácticas sociales, culturales, de higiene, las que difícilmente tienen vuelta atrás. Por esto, veo este libro también como un testimonio de lo que fuimos y difícilmente volveremos a ser.

Hasta aquí, algunas de mis observaciones más generales, que dan cuenta de mi interpretación del texto. Resquicios particulares y comentarios específicos quedan muchos respecto de las reflexiones que este material tan vasto me brinda para pensar y comprender el sur, pero también para leer y vivir mi mundo. Me resta invitar a los lectores a “aprovechar” la riqueza de este trabajo, que alimenta la lectura de las prácticas culturales aceleradas por la pandemia y, sobre todo, las subsecuentes lecturas.

vol 49 | no 146 | enero 2023 | pp. 1-5 | reseña | ©EURE

doi: 10.7764/eure.49.146.13 | issn digital 0717-6236

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Molina, A. (2023). Tiempo y espacio, las prácticas culturales en la urbe en tela de juicio. Revista EURE - Revista de Estudios Urbano Regionales, 49(146). doi:https://doi.org/10.7764/EURE.49.146.13
Molina, Ahtziri. "Tiempo y espacio, las prácticas culturales en la urbe en tela de juicio." Revista EURE - Revista de Estudios Urbano Regionales [Online], 49.146 (2023): s. p. Web. 7 feb. 2023