Vol.
43

128
2017
caravaca

Crisis y empleo
en las ciudades españolas1

Inmaculada Caravaca. Universidad de Sevilla, Sevilla, España.

Gema González-Romero. Universidad de Sevilla, Sevilla, España.

Paloma López. Junta de Andalucía, Sevilla, España.

Ser modernos es vivir una vida de paradojas y contradicciones. Es estar dominados por las inmensas organizaciones burocráticas que tienen el poder de controlar, y a menudo destruir, las comunidades, los valores, las vidas. Y, sin embargo, no vacilar en nuestra determinación de enfrentarnos a tales fuerzas, de luchar para cambiar su mundo y hacerlo nuestro.

Marshall Berman, Todo lo sólido se desvanece en el aire.

resumen | Este artículo se propone analizar los desiguales efectos que la crisis está generando en el empleo de las ciudades españolas y los cambios territoriales de ello derivados. Tras un primer epígrafe introductorio, se dedica el siguiente al análisis de la evolución experimentada por el empleo en el periodo previo a la crisis y desde que se iniciara esta. A continuación se considera el comportamiento evolutivo de los grandes sectores de actividad, diferenciando dos etapas, la comprendida entre los años 2006-2009 y la que transcurre entre 2009-2012. Se centra después la atención en el sector de la construcción, corresponsable de la crisis, y en aquellas actividades de servicios que están siendo más duramente afectadas por las políticas de austeridad. Por último, se analizan las tasas de empleo urbanas relacionándolas con las del conjunto de España y se propone una clasificación de las ciudades, terminando con algunas conclusiones y reflexiones generales.

 

palabras clave | crisis económica, mercado de trabajo, transformaciones socioterritoriales.

 

abstract | This paper discusses the uneven impacts that the crisis is generating in the employment in Spanish cities and the consequential territorial effects. After an initial introductory section, the article focuses on the analysis of the evolution of employment in the pre-crisis period, since it began. Then the study analyzes the evolutionary behavior of the main activity sectors, differentiating two stages between the years 2006-2009 and 2009-2012. Afterwards, the focus is placed on the construction sector—which is partly responsible for the crisis—and on those service activities that have been hit the hardest by the country’s austerity policies. Lastly, urban employment rates are analyzed relating them to those of all Spain and a classification of cities is proposed, along with final conclusions and reflections.

 

keywords | economic crisis, labor market, socio-territorial transformations.

Recibido el 25 de febrero de 2015, aprobado el 29 de enero de 2016

E-mail: I. Caravaca, caravaca@us.es | G. González-Romero, gemagonzalez@us.es | P. López, paloma.lopez.lara.ext@juntadeandalucia.es

Introducción

Son muchos y diversos los impactos socioeconómicos que la crisis que afecta a España desde hace casi un decenio está provocando. Con raíces en un capitalismo financiero que utiliza la renta para acumular beneficios mientras deja al margen la difusión de la riqueza al conjunto de la sociedad, ha conducido –como uno de sus efectos más significativos– a una deslegitimación social del sistema mismo (Boccara, Le Herón & Philon, 2012; Corpataux, Crevoisier & Theurillat, 2009; Etxezarreta, 2009; Fernández Durán, 2011).

Ahora bien, entre los impactos socioeconómicos del sistema en referencia, requiere atención la reducción y precarización del empleo en buena parte de los países europeos. Se trata de una situación relacionada tanto con el proceso de reestructuración del desregulado e hipertrofiado sector financiero, como con el estallido de la burbuja inmobiliaria, pero también con las políticas neoliberales de ajuste que la Unión Europea está aplicando. Es importante recordar que en 1971 se liquidaba el régimen que sustentaba hasta entonces los intercambios monetarios, y el sistema financiero mundial se empezó a ver “perturbado por una deuda en espiral ascendente y fuera de control desde 1973” (Harvey, 2008, p. 185). A su vez, dicho sistema, apoyándose en la ideología neoliberal, inició un proceso de desregulación, utilizando prácticas de riesgo que le permitieron crecer hasta convertirse en principal responsable de la crisis.

La conformación de la burbuja financiera así generada nutrió, a su vez, otra en el sector inmobiliario de algunos países, atrayendo al capital especulativo e implicando al ahorro familiar a través de hipotecas, algunas de alto riesgo, concedidas por las entidades de crédito.

Por su parte, las medidas de austeridad que están siendo impuestas por las instituciones europeas a los países más castigados por la crisis, se han basado en la desregulación del mercado laboral y en la privatización de servicios públicos; tienen, pues, un claro matiz ideológico y no solo no están contribuyendo a resolver los graves problemas que se han venido generando, sino que han dado lugar a la conformación de una segunda crisis (Dévoluy, Lang, Mathieu, Mazier & Sterdyniak, 2012; Lordon, 2012; Méndez, 2013a, 2013b; Sterdyniak, 2012). Se aplican así políticas con un claro matiz ideológico que, sin centrarse en controlar las inadecuadas prácticas financieras responsables de la crisis, se limitan a gestionar sus efectos “eludiendo de forma evidente la posibilidad de combatir sus causas” (Lordon, 2012, p. 254).

Como consecuencia de dichas políticas, la cohesión socioterritorial de los países de la Unión Europea está experimentando un fuerte retroceso, pues al afectar a los más vulnerables mientras beneficia a los más competitivos, provoca crecientes divergencias entre los Estados miembros (Álvarez Peralta, Luengo Escalonilla & Uxó González, 2013; Dévoluy et al., 2012). Se pone en evidencia que tanto la crisis como las políticas de ajuste a ella asociadas están incidiendo con distintas intensidades en los territorios, generando, a su vez, nuevos desequilibrios, desigualdades y contradicciones. Según plantea Harvey (2012a), las diferencias locales ejercen un papel fundamental en la configuración del espacio del capital; es lo que Martin (2011) llama la glocalización de la crisis.

Desde esta última perspectiva, las ciudades son espacios especialmente ilustrativos para analizar los impactos de la crisis. Si, por una parte, concentran la población, las actividades, las empresas, las instituciones, los conocimientos y las innovaciones que contribuyen a dinamizar la economía en periodos de crecimiento, por otra, son los territorios que se ven más afectados en periodos de recesión. No puede extrañar, por consiguiente, que se haya hecho énfasis en las raíces urbanas de las crisis financieras (Harvey, 2012b), y que algunos estudiosos centren la atención en las ciudades para examinar los efectos territoriales de la crisis actual (De Mattos, 2014; Méndez, 2013a, 2013b, 2014; Subirats & Martí Costa, 2014).

En este contexto general de referencia, el objetivo de este artículo es analizar los desiguales efectos que la crisis está generando en el empleo de las ciudades españolas mayores de 20.000 habitantes, y la forma en que repercuten en el sistema territorial. Ello exige una reflexión crítica sobre las causas que explican tales procesos y sobre su diferente incidencia espacial, lo que resulta básico para proponer estrategias de futuro adecuadas a cada territorio.

Desde el punto de vista metodológico y teniendo en cuenta la información estadística disponible, para llevar a cabo esta investigación se identifican como ciudades aquellos municipios urbanos con más de 20.000 habitantes. La fuente básica utilizada es el Registro General de la Seguridad Social, que contiene información municipalizada del número de afiliados, y ha sido seleccionada para los años 2000, 2006, 2009 y 2012, lo que permite diferenciar entre lo ocurrido en los últimos años de la etapa económica expansiva previa a la crisis y lo sucedido tras iniciarse esta, considerando, a su vez, dos periodos: el comprendido entre los años 2006 y 2009, y el que trascurre entre 2009 y 2012, cuando empiezan a implementarse las políticas de austeridad.

La evolución del empleo en las ciudades españolas: tendencias generales

Los países de la Unión Europea están siendo afectados por la crisis con especial virulencia. La fuerte integración de sus mercados facilitó el contagio entre ellos y las instituciones reaccionaron tarde y mal, no ocupándose primero de controlar el crecimiento de la deuda que se había ido generado ni de evitar después el llamado ‘rescate bancario’ realizado en los países más vulnerables. Pero estas diferencias espaciales derivadas de la crisis no se producen solo entre países, sino también al interior de los mismos, incidiendo con distintas intensidades en las ciudades que conforman sus sistemas urbanos.

En cuanto al empleo, España es el país europeo cuyo comportamiento está siendo más preocupante, al haberse destruido casi dos millones y medio de puestos de trabajo entre 2006 y 2012 (Registro General de la Seguridad Social). No hay que olvidar, además, la incapacidad estructural que ha venido mostrando la economía española para generar el suficiente número de empleos, por lo que no puede extrañar que este país, con 4.720.404 desempleados en 2012 y unas tasas de paro que han pasado del 8,45% en 2006 al 24,79% en 2012, se sitúe a la cabeza del ranking europeo por desempleo (Instituto Nacional de Estadística [ine], Encuesta de Población Activa). Si se suma a lo anterior la creciente precarización de las formas de contratación –los nuevos contratos indefinidos representaban un 7,88% del total de los firmados en 2012, casi cuatro puntos porcentuales menos que en 2006 (Ministerio de Empleo y Seguridad Social)– se constata que el mercado de trabajo español es, junto al de Grecia, el que peor funciona de la Unión Europea (López & Rodríguez, 2010; Rocha & Aragón, 2012; Rocha, Sánchez & Negueruela Cortés, 2014).

Según muestra la figura 1, resulta bastante llamativo el crecimiento experimentado por el número de afiliaciones a la Seguridad Social durante la etapa económica expansiva anterior a la crisis en la práctica totalidad de las ciudades.

figura 1 | Evolución del número de empleos en las ciudades con más de 20.000 habitantes, 2000-2006

fuente tesorería general de la seguridad social y elaboración propia

A partir de 2006 se produce una significativa reducción del número de afiliados a la Seguridad Social en la mayor parte de las ciudades, pero sobre todo en las localizadas en las costas este y sur (figura 2). Únicamente en treinta y dos ciudades aumenta el número de empleos, localizándose estas sobre todo en las áreas metropolitanas de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia. Llama asimismo la atención el comportamiento positivo del empleo en algunas otras ciudades en las que las actividades agrarias unidas al turismo han frenado la incidencia de la crisis o en las que, como en Ceuta, ventajas fiscales asociadas a su localización en el continente africano propiciaron un cierto crecimiento del empleo (figura 2).

figura 2 | Evolución del número de empleos en las ciudades con más de 20.000 habitantes, 2006-2012

fuente tesorería general de la seguridad social y elaboración propia

Se observa así claramente que los efectos de la crisis sobre el empleo están siendo catastróficos y afectan de forma muy desigual a las ciudades y los territorios. Como en Estados Unidos, en España –al igual que en algunos otros países europeos– el desmedido crecimiento del sector inmobiliario, impulsado por las actividades financieras para multiplicar a corto plazo unos beneficios meramente especulativos, contribuyó decisivamente a potenciar la crisis al producirse el estallido de la burbuja que artificialmente se había creado. Se ponía así en evidencia que el sector de la construcción, “por su habitualmente alta participación en el producto y en el empleo, y por su rol estratégico de articulación entre el sector financiero y la economía real, es un factor determinante y detonante de los ciclos de auge y recesión y de las crisis económicas” (Daher, 2013, p. 48).

Por su parte, las políticas aplicadas en España para hacer frente a la crisis se han centrado en la reducción del déficit en la balanza de pagos a través de la minimización del gasto público, sin tener en cuenta que el problema de dicha balanza no está relacionado con los gastos sino con los ingresos, puesto que la recaudación fiscal favorece a las grandes fortunas, mientras las medidas de control al fraude no resultan operativas (Ayala, Martínez, Ruiz & Huerta, 2013; Romero, Collado & Rodríguez, 2014). Se están implementando así ciertas políticas de austeridad que no solo no están contribuyendo a generar empleo, sino que están reduciendo la cohesión socioterritorial, al dar lugar a un aumento sin precedentes de las desigualdades.

Cambios producidos en la estructura sectorial del empleo urbano

Durante los primeros años de la crisis, la pérdida de empleos estuvo relacionada con el estallido de la burbuja financiero-inmobiliaria, pero a partir de la implementación de las primeras medidas de ajuste económico, los puestos de trabajo se empiezan a perder fundamentalmente en actividades de servicios.

De los 2.437.772 empleos destruidos en España entre 2006 y 2012, 1.833.937 (75,23 %) corresponden a las ciudades estudiadas. La evolución de estas pérdidas ha sido creciente para el conjunto de España, pues, mientras durante la primera etapa analizada se pierden 1.130.242 puestos de trabajo, en la segunda son 1.307.530 los destruidos. El comportamiento es, sin embargo, inverso en las ciudades mayores de 20.000 habitantes, pues en ellas se reduce el empleo más en la primera etapa (931.144 efectivos, que suponen un 82,38 % del total) que en la segunda (902.793, que representan el 69,05 %) (tabla 1).

tabla 1 | Evolución sectorial del empleo en las ciudades españolas con más de 20.000 habitantes

2006-2009

(2006=100)

2009-2012

(2009=100)

2006-2012

(2006=100)

Agricultura, pesca y minería

21.777

(+5,54 %)

-55.571

(-13,40 %)

-33.794

(-8,60 %)

Industria

-202.846

(-13,15 %)

-178.962

(-13,36 %)

-381.808

(-24,75 %)

Construcción

-679.659

(-38,10 %)

-372.037

(-33,69 %)

-1.051.696

(-58,95 %)

Servicios

-70.426

(-0,69 %)

-296.223

(-2,94 %)

-366.639

(-3,61 %)

Total ciudades de más 20.000 hab.

-931.144

(-6,72 %)

-902.793

(-6,98 %)

-1.833.937

(-13,23 %)

Total España

-1.130.242

(-6,02 %)

-1.307.530

(-7,41 %)

-2.437.772

(-12,99 %)

fuente tesorería general de la seguridad social y elaboración propia

El análisis de la incidencia de la crisis en el empleo de los distintos sectores de actividad muestra que, aunque en las dos fases consideradas el sector más afectado es el de la construcción, durante la primera es seguido por la industria, mientras que en la segunda es el sector servicios el que ocupa el segundo lugar.

Respecto a la industria, la crisis económica ha puesto en evidencia las deficiencias de un sector que, sin haber logrado alcanzar un peso similar a la media europea, fue siendo dejado al margen en las políticas de fomento económico, mientras se apostaba casi en exclusiva por la construcción y el turismo. No obstante, no todas las ramas industriales se han comportado de igual manera, viéndose especialmente afectadas aquellas industrias vinculadas a la construcción, mientras otras, como es el caso de las que fabrican productos informáticos, electrónicos y ópticos, incluso han incrementado su empleo desde 2009 (Alonso, 2014).

Por su parte, el sector servicios experimentó una mayor reducción de puestos de trabajo durante la segunda fase de la crisis, lo que parece deberse, por una parte, a la destrucción de empleo público derivado de la aplicación de políticas de restricción del gasto; y por otra, a la reducción de las rentas familiares, que ha restringido la capacidad de consumo.

Dado que se clasifica como servicios un gran número de actividades de carácter muy diverso, para conocer con más detalle la evolución del empleo asociada a la crisis se ha dividido dicho sector en cuatro grupos, diferenciando entre servicios financieros; educativos, sanitarios y de asistencia social; ligados a la administración pública; y restantes.

Según muestra la tabla 2, tanto en datos absolutos como relativos, el comportamiento evolutivo del sector Servicios ha sido más negativo en las ciudades estudiadas que en el conjunto de España. En cuanto a las diferencias entre las distintas actividades que conforman el sector, en datos absolutos la mayor pérdida de empleo corresponde al apartado de Otros (-545.674), mientras que en datos relativos ha sido más significativa en la Administración pública (-16,54%). No puede dejarse al margen la reducción de puestos de trabajo vinculados al proceso de reestructuración bancaria que, aunque ocurrido desde el inicio de la crisis, se multiplicó considerablemente durante la segunda fase de la misma, llegando a alcanzar la cifra de 37.075 (8,85%).

Llama, sin embargo, la atención que los servicios Educativos, Sanitarios y de Asistencia social no solo no hayan experimentado pérdidas de puestos de trabajo, sino que incluso hayan aumentado (+372.056, lo que supone un +24,90%). Hay que tener en cuenta que la creciente atención prestada a este tipo de servicios durante los años previos a la crisis, junto al progresivo envejecimiento de la población y el consecuente incremento de la demanda, llevó a la construcción de algunos nuevos hospitales y centros de asistencia, que se inauguraron ya durante el periodo de crisis. Junto a lo anterior, la privatización de algunos servicios ha contribuido a compensar la pérdida de empleos públicos derivada de los ajustes, aunque en los centros privados, la temporalidad de los contratos es mayor (tabla 2).

Por su parte, desde 2006 a 2012 se redujo un 16,54% el empleo vinculado a la administración pública, repartiéndose equilibradamente las pérdidas entre las dos fases analizadas. Por último, en el apartado de Otros se incluyen actividades ligadas al consumo, por lo que se pierden empleos desde el inicio de la crisis (tabla 2).

tabla 2 | Evolución del empleo en actividades de servicios en las ciudades españolas con más de 20.000 habitantes

servicios

2006-2009

(2006=100)

2009-2012

(2009=100)

2006-2012

(2006=100)

Financieros

-3.751

(-0,89 %)

-33.324

(-8,02 %)

-37.075

(-8,85 %)

Educativos, Sanitarios y de Asistencia social

360.071

+24,10 %)

11.985

(+0,65 %)

372.056

(+24,90 %)

Administración pública

-80.298

(-8,51 %)

-75.648

(-8,77 %)

-155.946

(-16,54 %)

Otros

-346.438

(-4,75 %)

-199.236

(-2,87 %)

-545.674

(-7,49 %)

Total ciudades con más de 20.000 h.

-70.426

(-0,69 %)

-296.223

(-2,94 %)

-366.639

(-3,61 %)

TOTAL ESPAÑA

23.763

(+0,19 %)

-326.346

(-2,64 %)

-302.583

(-2,46 %)

fuente tesorería general de la seguridad social y elaboración propia

Ante este orden de cosas, parece necesario centrar la atención en la evolución experimentada por el empleo en las actividades más directamente vinculadas a la crisis: las del sector inmobiliario y las de aquellos servicios prestados en buena parte por el sector público y especialmente afectados por las políticas de ajuste.

El sector de la construcción como principal responsable de la diferente incidencia urbana de la crisis

Desde mediados de los años noventa, se empezó a vincular al sector financiero con la propiedad inmobiliaria mediante políticas que favorecieron la demanda a través del endeudamiento hipotecario. No puede extrañar, por consiguiente, que el estallido de la crisis financiera en Estados Unidos, derivada en buena parte del impago de las llamadas hipotecas basura, provocara el desplome del sector de la construcción.

Esta doble crisis afectó a algunos otros países, como España, cuyos modelos de crecimiento económico se habían sustentado en el sector inmobiliario, dando lugar al cierre de un buen número de empresas, la reducción de empleo en otras, la bancarrota de muchas economías domésticas y un impresionante exceso de oferta de viviendas (Burriel, 2011, 2014; López & Rodríguez, 2010; PriceWaterhouseCoopers, 2014). Resulta llamativo el comportamiento del parque de viviendas en España, con un crecimiento de “23,7% en solo diez años (…) uno de los valores relativos más altos del mundo” (Manero Miguel & Molina de la Torre, 2014, p. 49). De este modo, “en 2006 la burbuja inmobiliaria española alcanzó un máximo desarrollo con 762.540 viviendas iniciadas, mientras en 2012, apenas seis años después, tan solo se iniciaron 42.145” (Burriel, 2014, p. 101). Llama, a su vez, la atención que el stock de viviendas terminadas y sin vender se estimara en 676.038 en el año 2011 (Fernández Tabales & Cruz Mazo, 2014, p. 442).

Aunque entre los factores que explican la evolución del sector inmobiliario destaca su ya citada vinculación al sistema financiero, no hay que olvidar que hay otras razones que ayudan a entender lo ocurrido en España. Fernández Tabales y Cruz Mazo (2014) hacen referencia a tres. Una de ellas es el rápido crecimiento económico y demográfico experimentado por el país desde finales del pasado siglo, lo que permitió acceder al mercado de la vivienda a un buen número de compradores, no solo de primera residencia sino también de segunda. La preponderancia de la vivienda en propiedad sobre la de alquiler no se debe solo a la facilidad crediticia, sino también a que la política fiscal favoreció su adquisición incluso a sectores sociales con baja capacidad económica. La liberalización del mercado de suelo, que convirtió en urbanizable buena parte del territorio, provocando con ello una gran expansión del suelo urbanizado, fue considerado el principal instrumento de financiación municipal. Se permitió así un crecimiento de urbanizaciones desordenado y poco ajustado a la demanda, que propició el desarrollo de grandes infraestructuras directamente relacionadas con el acceso a las mismas o concebidas para obtener beneficios a corto plazo (autopistas de circunvalación, aeropuertos construidos sin que hayan llegado a entrar en funcionamiento…). El derroche de recursos públicos se convirtió así en otro problema.

El mapa de la figura 3, realizado con datos relativos para que refleje con más nitidez la evolución, pone de manifiesto la intensidad del problema laboral generado por el estallido de la burbuja crediticia e inmobiliaria. A su vez, resulta llamativa su desigual distribución territorial, que afecta con especial intensidad a las ciudades situadas en las costas mediterránea y suratlántica, en los dos archipiélagos y en la región metropolitana de Madrid, donde el crecimiento del sector de la construcción e industrias afines, en buena parte asociado al turismo, fue más intenso durante la fase económica expansiva.

figura 3 | Evolución relativa del empleo en el sector de la construcción en ciudades con más de 20.000 habitantes, 2006-2009 (2006=100)

fuente tesorería general de la seguridad social y elaboración propia

Este adverso comportamiento sigue observándose en el periodo transcurrido entre 2009 y 2012 (figura 4). No obstante, mientras se frena la destrucción de puestos de trabajo en aquellos ámbitos más castigados por la llamada crisis del ladrillo durante el periodo anterior, se hacen más patentes las pérdidas ocurridas en el resto del territorio.

Estos mapas ponen de relieve los fuertes impactos provocados por la crisis, sin que puedan dejarse al margen tres aspectos derivados del crecimiento experimentado previamente por el sector de la construcción. Por una parte, que los puestos de trabajo que fue generando durante la etapa económica expansiva eran de muy baja cualificación y muy vulnerables a cualquier cambio de tendencia (Méndez, 2013a, 2013b; Rodríguez & López, 2011; Romero, Jiménez & Villoria, 2012). Por otra, que al estar el incremento de la construcción estrechamente asociado a la adquisición de viviendas, el número de hipotecados –muchos de ellos con baja capacidad adquisitiva– aumentó considerablemente, lo que, unido a la pérdida de empleo y la reducción de los salarios, ha resultado determinante para que haya crecido escandalosamente el número de ejecuciones hipotecarias y de desahucios (Etxezarreta, Hoekstra, Dol & Cano Fuentes, 2012). Por último, que el crecimiento del sector inmobiliario provocó una fuerte intervención en el medio físico (Burriel, 2011, 2014; Naredo, 2009; Romero, 2010). Esto no deja de resultar paradójico, dado que algunas urbanizaciones han permanecido vacías y en gran parte sin vender, lo que ha llevado a denominarlas desiertos urbanizados (Burriel, 2014).

figura 4 | Evolución relativa del empleo en el sector de la construcción en ciudades con más de 20.000 habitantes, 2009-2012 (2009=100)

fuente tesorería general de la seguridad social y elaboración propia

Esta economía del ladrillo contribuyó, pues, decisivamente a potenciar la crisis financiera y a multiplicar sus impactos. Entre estos hay que incluir el fuerte endeudamiento de los ayuntamientos que, deslumbrados por los ingresos extraordinarios que la actividad inmobiliaria les generaba, comprometieron elevadas partidas presupuestarias, sin tener en cuenta ni el carácter excepcional de dichos ingresos ni su estrecha dependencia de una única actividad. A su vez, ha causado graves impactos territoriales y ambientales al contribuir a sellar grandes superficies de suelo y generar modelos urbanísticos ambientalmente agresivos y socialmente segregados, con el consiguiente deterioro de las condiciones medioambientales, la merma de calidad paisajística y el aumento de determinados riesgos, lo que se traduce en una pérdida considerable del patrimonio territorial (Burriel, 2011, 2014; Fernández Durán, 2006; Naredo, 2009; Romero, 2010).

Los efectos de la crisis en los empleos de los servicios sociales y
de la administración pública

Durante las tres últimas décadas, el pensamiento económico dominante ha venido sosteniendo la tesis de que el crecimiento de la economía solo se logra reduciendo la intervención de los Estados. Pero, paradójicamente, los gobiernos y las instituciones de gobernanza global se han convertido “en parte integral del aparato financiero, rescatan al sector e incluso se unen a él en tiempos de crisis” (Peet, 2012, p. 229). Se pone así de manifiesto una nueva contradicción del sistema, que “ha desarrollado grandes y sofisticados mecanismos de control social y cultural sobre los gobiernos, las clases y las poblaciones”, permitiendo dar respuesta a la crisis “con políticas neoliberales centradas en la redistribución de las rentas hacia los ricos” (Peet, 2012, pp. 231, 238). Esto explica que las medidas de ajuste que, a instancias de la Unión Europea, se están implementando en España, estén produciendo una creciente concentración de la riqueza mientras generan pobreza en una parte cada vez mayor de la población. Esta preocupante socialización de la pobreza (Belzunegui, 2012) ha convertido a España en el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde) en el que más se han profundizado las desigualdades sociales (ocde, 2014).

No puede extrañar, por tanto, que sean múltiples las investigaciones e informes que –desde la academia (Belzunegui, 2012; Salido Cortés, 2012; Serrano Pascual & Parajuá Navarrete & Zurdo Alaguero, 2013), los institutos de investigación (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas [ivie], 2014), los ámbitos sindicales (Aragón, ٢٠١٢a, 2012b; Costas, 2012; Rocha & Aragón, 2012; Rocha Sánchez & Negueruela Cortés, 2014), las organizaciones no gubernamentales (Cáritas, 2012; Fundación foessa, 2014; Intermon Oxfam, 2012; Oxfam Intermón, 2013, 2014) y los organismos internacionales (Fondo Monetario Internacional, 2012; Unicef, 2014; Unicef, Comité Español, 2014)– estén advirtiendo de la peligrosa evolución que experimenta España y de los riesgos asociados a políticas que, además de ser socialmente injustas, son económicamente ineficientes y abocan a un estado permanente de recesión. Se ha pasado así “de la crisis del empleo al desmantelamiento del Estado del bienestar” (Muñoz de Bustillo, 2013, p. 41).

Entre las investigaciones que se ocupan de estudiar la desigualdad social y la pobreza desde una perspectiva territorial, destacan las que a continuación se señalan.

A escala regional, Pitarch Garrido (2014) analiza lo que llama territorialización de la pobreza, poniendo en evidencia que en España no solo está ahondándose la brecha social, sino también la territorial. Por su parte, Romero, Collado y Rodríguez (2014) realizan una interesante reflexión sobre las bases económicas del desequilibrado crecimiento económico español, sobre la estrategia de privatización de bienes públicos, y sobre las medidas de ajuste económico que se están implementando, con los consiguientes impactos sobre el Estado del bienestar, respecto de todo lo cual sostienen la tesis de que se está intentando deslegitimar políticamente a las Comunidades Autónomas, para centralizar un mayor número de competencias. A escalas provincial y urbana, Méndez, Abad y Echaves (2015) estudian los impactos de la crisis financiera y de las políticas de recortes del gasto público, incluyendo entre los indicadores estadísticos utilizados algunos relacionados con el deterioro de las condiciones de vida y bienestar –como es el caso de la precarización de las prestaciones por desempleo y de las ejecuciones hipotecarias–, que son ilustrativos de lo que los autores llaman geografía de la austeridad.

A la hora de analizar los impactos de las políticas de ajuste en el empleo, es necesario recordar lo ya comentado sobre la evolución de los servicios y, muy especialmente, de los sanitario y de asistencia social. La inauguración de algunos nuevos hospitales y centros de asistencia durante el periodo de crisis, aunque su construcción se iniciara antes de que esta estallara, junto a la progresiva privatización de algunos servicios, permite entender ciertos comportamientos urbanos del empleo. Es interesante señalar que a partir del año 2007, la aprobación de la llamada Ley de Dependencia (Real Decreto 615/2007) permitió incorporar al régimen de la Seguridad Social a los cuidadores no profesionales, lo que supuso un cierto aumento del número de afiliados (Fernández Orrico, 2008); no obstante, las medidas de ajuste aprobadas a partir de 2012 dejaron prácticamente sin efecto dicha ley, al incrementar las trabas para la incorporación y el mantenimiento de estos cuidadores en el régimen de la Seguridad Social.

Según muestra la figura 5, durante los años 2006 a 2009 se generó empleo en servicios sociales y ligados a la administración pública en la mayor parte de las ciudades, pero muy especialmente en las situadas en la región metropolitana de Madrid, al este y sur de la península y en los archipiélagos. Por el contrario, la mayoría de ciudades que soportaron una reducción del empleo en este tipo de servicios se localizan fuera de las principales aglomeraciones urbanas, salvo las de Barcelona y Valencia, donde las pérdidas de afiliados son mayores que en ciudades de otras áreas metropolitanas. Se trata precisamente de aquellas que primero y en mayor medida notaron los impactos de la crisis financiera-inmobiliaria, al haber experimentado un crecimiento urbanístico descontrolado durante la década anterior.

La situación cambia significativamente durante la segunda fase de la crisis, siendo ya mucho más numerosas las ciudades que pierden empleos, mientras estos aumentan en municipios de las periferias de las principales áreas metropolitanas, así como en algunas cabeceras comarcales. Como se señaló anteriormente, este hecho, que parece contraponerse a la política generalizada de recortes, está relacionado con la finalización de la construcción de equipamientos proyectados y aprobados antes de la crisis en ciudades que habían soportado un importante incremento poblacional antes de la recesión, o en aquellas otras que, al ser cabeceras comarcales, prestan servicios a los habitantes de municipios cercanos. En cuanto a su distribución territorial, las pérdidas de empleos se producen en esta fase de forma bastante dispersa por todo el territorio nacional, afectando en mucha menor medida a la aglomeración metropolitana de Madrid y a algunas ciudades costeras (figura 6).

El análisis de la evolución experimentada por el empleo urbano de las actividades vinculadas a servicios, que en su mayoría son básicos para la población y que en buena parte están ligados al sector público, ponen de nuevo en evidencia comportamientos territoriales diversos y cambiantes.

figura 5 | Evolución relativa del empleo en servicios sociales y de la administración pública en ciudades con más de 20.000 habitantes, 2006-2009 (2006=100)

fuente tesorería general de la seguridad social y elaboración propia

figura 6 | Evolución relativa del empleo en servicios sociales y de la administración pública en ciudades con más de 20.000 habitantes, 2009-2012 (2009=100)

fuente tesorería general de la seguridad social y elaboración propia

Hay que tener en cuenta también que los recortes impuestos a las administraciones públicas han tenido, además, una fuerte incidencia en el consumo de una parte sustancial de la población, puesto que a los grupos sociales que ya antes tenían un bajo nivel de ingresos y, por tanto, muy limitada capacidad adquisitiva, se han sumado después las empobrecidas clases medias que han perdido sus trabajos o han sufrido un fuerte ajuste salarial. Ello ha redundado en una notoria disminución de los niveles de consumo, que ha tenido un claro reflejo en otras actividades de servicios, como las comerciales.

Tipología de ciudades según la evolución del empleo

Para complementar el análisis, resulta interesante observar las tasas de empleo,2 al ser este un indicador muy expresivo de la situación de los mercados de trabajo.

Según muestra la tabla 3, la tasa media de empleos de las ciudades españolas ha experimentado una reducción de 11 puntos porcentuales entre 2006 (55,75%) y 2012 (44,95%), proceso que se agudiza para el caso de la mediana (2006: 51,74%; 2012: 39,96%). Se han incrementado, a su vez, las diferencias entre los valores máximos y mínimos, aunque la desviación típica se ha reducido ligeramente, debido a que son más las ciudades con valores en torno a un promedio cada vez más bajo. Puede deducirse al respecto que ha aumentado levemente la cohesión territorial de las ciudades españolas, pero, lamentablemente, ello ha sido consecuencia de un empeoramiento generalizado de las tasas de empleo, lo que pone en evidencia que la recesión económica y las políticas de ajuste han deteriorado las condiciones del mercado de trabajo.

Otro aspecto importante de señalar es el descenso del número de ciudades que cuentan con tasas de empleo superiores al 50%, lo que está derivando en un incremento de la proporción de población dependiente y, por tanto, de la vulnerabilidad y fragilidad social de las ciudades. Así, mientras en 2006, más de la mitad de las ciudades contaban con tasas de empleo superiores al 50 %, en 2012 solo son algo más del 30 % las que consiguen superar dichas cifras (tabla 3).

tabla 3 | Tasas de empleo, 2006-2012

2006

2012

Promedio

55,75 %

44,95 %

Desviación estándar/ típica

18,32 %

17,70 %

Mediana

51,74 %

39,96 %

Valor máximo

131,60 %

130,16 %

Valor mínimo

18,96 %

14,88 %

Ciudades con tasas de empleo >50 %

220 (55,14 % del total)

122 (30,58 % del total )

fuente tesorería general de la seguridad social y elaboración propia

En general, la evolución experimentada por las tasas de empleo fue negativa entre 2006 y 2012, reduciéndose los valores de partida en casi diez puntos porcentuales (2006: 61,75 %; 2012: 51,77 %). Solo en dieciocho ciudades han aumentado dichas tasas a lo largo del periodo analizado.

Las ciudades que más destacan en los dos años de referencia o bien son metropolitanas que acogen a sectores industriales intensivos en conocimiento, profesionales de alta cualificación y grupos sociales de mayores rentas, o bien se trata de ciudades medias en las que la actividad agrícola sigue teniendo un peso importante. Por el contrario, las ciudades con tasas de empleo más bajas en 2006 son aquellas industriales que venían experimentando un proceso de reestructuración anterior a la crisis, sumándose a ellas algunas metropolitanas en las que residen los sectores sociales de rentas más bajas; a estas se añaden en 2012 algunas otras con una alta dependencia del turismo y la construcción.

Para profundizar en la evolución experimentada por el empleo y las divergencias territoriales que de ello se han derivado, se ha optado por expresar los valores de cada ciudad relativizándolos con el contexto nacional, para lo que se ha calculado el cociente de localización de las tasas de empleo.3 La figura 7 recoge su distribución, diferenciándose distintos grupos de ciudades entre las que cuentan con valores cercanos al nacional (0,95< 1,05), y las que tienen valores por debajo o por encima de dicha cifra. Se ha de recordar que la evolución nacional ha sido negativa y que solo un reducido número de ciudades ha experimentado un incremento de sus valores iniciales y tiene un cociente superior a 1,2.

Según se observa en la figura 7, son más numerosas las ciudades que cuentan con valores bajos, pudiéndose agrupar en: (i) ciudades metropolitanas de tradición industrial especializadas en sectores maduros, en las que la crisis no ha hecho sino acelerar el proceso de desindustrialización ya iniciado en los años anteriores y que son, además, las que acogen a grupos sociales de rentas más bajas; (ii) ciudades costeras e insulares, fundamentalmente del litoral mediterráneo aunque también se identifican algunas del suratlántico, que en los años precedentes a la recesión vincularon su crecimiento económico a un sector de la construcción alimentado por el turismo; (iii) ciudades interiores con distritos industriales, algunos de ellos asociados a la actividad inmobiliaria.

Por su parte, las ciudades con cifras en torno a los valores medios nacionales suelen corresponderse con aquellas que cuentan con estructuras económicas más diversificadas y/o prestan servicios a áreas más o menos próximas, identificándose en muchos casos con cabeceras comarcales, capitales de provincia y núcleos centrales de algunas aglomeraciones metropolitanas, como Madrid, Valencia o Zaragoza.

En cuanto a las ciudades que destacan por haber tenido un comportamiento más positivo que el de la media nacional, hay que diferenciar entre: (i) las vinculadas a la agricultura, sector que se ha visto afectado en menor medida por la crisis; (ii) las que habían soportado una fuerte reducción de las tasas de empleo antes de la crisis, por lo que parten de valores ya mermados y que difícilmente pueden reducirse más (caso de Cádiz, por ejemplo); (iii) las que han conseguido desarrollar actividades con mayores insumos de conocimiento o, al tener una estructura económica más diversificada, han soportado mejor la crisis; son todas cabeceras metropolitanas y entre ellas se encuentran algunas de las de mayor tamaño poblacional (Barcelona, Sevilla, Bilbao…).

El análisis sobre los efectos territoriales de la crisis en el empleo se completa finalmente realizando una tipología que vincula la evolución del número de afiliaciones a la Seguridad Social entre 2006 y 2012 con la tasa de actividad en 2012.

figura 7 | Cociente de localización de las tasas de empleo, 2006-2012

fuente tesorería general de la seguridad social y elaboración propia

Fruto de esta asociación se identifican cuatro situaciones. Por un lado, se encuentran las ciudades correspondientes al tipo a, caracterizadas por haber experimentado un crecimiento en el número de afiliaciones, así como por contar con unas tasas de actividad superiores al 50%. Por otro, conforman el tipo d las que, además de haber reducido el número de afiliaciones, tienen cifras de actividad por debajo del 50%. Las que se incluyen en el tipo b han conocido una evolución de las afiliaciones positiva, aunque cuentan con un porcentaje de afiliaciones en relación con la población en edad activa inferior al 50%. Por el contrario, las ciudades tipo c, pese a haber conocido una evolución del número de afiliaciones negativa, alcanzan en 2012 cifras de afiliaciones respecto a la población en edad activa superiores al 50% (tabla 4).

tabla 4 | Tipología de ciudades según los impactos de la crisis sobre el empleo

tipo

evolución afiliaciones
2006-2012

afiliaciones/población edad activa, 2012 (>50 %)

ciudades

A

+

+

18

(4,51 %)

B

+

-

14

(3,51 %)

C

-

+

104

(26,07 %)

D

-

-

263

(65,91 %)

TOTAL

399

(100 %)

fuente tesorería general de la seguridad social y elaboración propia

Como puede observarse en la tabla 4, la mayoría de los municipios urbanos españoles con más de 20.000 habitantes (65,91%) han experimentado una reducción del número de las afiliaciones, que ha conducido a unas tasas de actividad inferiores al 50% (tipo d). En este grupo se incluyen desde ciudades industriales metropolitanas que ya habían conocido un duro proceso de reestructuración y cierre de empresas previo a la crisis, hasta ciudades con distritos industriales vinculados a la construcción, pero también a otros productos, como el textil. Junto a ellas, se identifican ciudades metropolitanas con una clara funcionalidad residencial, que han acogido a los sectores sociales de rentas más bajas; y ciudades, mayoritariamente mediterráneas, dependientes del turismo y la actividad constructiva asociada al mismo.

En el extremo opuesto (tipo a), se encuentran dieciocho municipios urbanos que no solo han visto crecer el empleo, sino que cuentan con tasas de actividad más altas. Se integran en él ciudades del área metropolitana de Madrid, que acogen a profesionales de alta cualificación y sectores sociales de mayores rentas. A su vez, destacan ciudades industriales que han conseguido renovar la estructura de este sector productivo, al apostar por actividades con mayores insumos de conocimiento y/o diversificando su economía; las vinculadas a un turismo internacional y las que cuentan con sistemas productivos locales asociados a la agricultura intensiva y al turismo.

El número de ciudades que se reparte entre los dos tipos intermedios, b y c, es muy desigual, pues mientras catorce se comportan según lo establecido en el tipo b, son ciento cuatro las que lo hacen según el c. Respecto a las primeras, se trata de ciudades medias cabeceras comarcales, metropolitanas con una expansión urbana reciente ocupada por clases medias, turísticas con un alto porcentaje de extranjeros, o especializadas en industria agroalimentaria. Por último, entre las ciudades incluidas en el tipo c se encuentran las de mayor tamaño, lo que pone en evidencia que la crisis es un fenómeno con una clara vocación urbana, pero que la propia complejidad y diversidad de este tipo de espacios motiva que una destrucción de empleos significativa siga siendo compatible con unas tasas de actividad altas.

Para finalizar, se han relacionado los valores obtenidos del cociente de localización de las tasas de empleo y los de la tipología que acaba de describirse.

Son doce las ciudades que han podido sortear mejor la crisis, que cuentan con tasas de empleo en 2012 superiores al 50%, y que han experimentado un crecimiento tanto del número de afiliaciones como de las tasas de empleo. Siete de ellas se localizan en las aglomeraciones metropolitanas de Madrid y Barcelona; además de ser áreas residenciales de sectores sociales con altas rentas, están especializadas en actividades con altos insumos de conocimiento, por lo que no puede extrañar que concentren a profesionales de alta cualificación. A este grupo se añaden otras ciudades cuya característica común es una localización no metropolitana, pero que están también especializadas en actividades intensivas en conocimiento aplicado a diferentes sectores de actividad, preferentemente la industria y la agricultura intensiva.

Por el contrario, son ciento setenta ciudades (casi el 47% de las analizadas) las que se han visto más afectadas por la crisis, al evolucionar negativamente en ellas el número de afiliaciones, contar con unas tasas de empleo inferiores al 50% y haber experimentado una reducción de las tasas de empleo superior a la media nacional. Entre las mismas se pueden identificar dos grupos. Por una parte, ciudades cuyo crecimiento económico ha estado vinculado a una intensa actividad constructiva: dentro de las mismas se observan algunas con funcionalidad residencial localizadas en las periferias metropolitanas y otras costeras, que han basado su estrategia de expansión turística en la promoción de segundas residencias. Por otra, ciudades industriales que venían soportando un duro proceso de reestructuración anterior a la crisis y que están vinculadas a sectores maduros (automoción, textil, cerámico…).

Consideraciones finales

Llegado este punto, resulta ilustrativa la siguiente reflexión: “La crisis económica ha revelado la realidad que se escondía debajo de la utopía neoliberal: el crecimiento exponencial de las desigualdades; el endeudamiento como instrumento de control social; y una globalización que fragmenta más que agrupa” (Ramoneda, 2014, p. 13). Se pone de nuevo de manifiesto que la crisis se empezó a gestar durante las dos últimas décadas del siglo xx, porque fue entonces cuando los procesos de reestructuración financiera y de globalización económica se hicieron patentes y cuando los valores democráticos y los principios éticos comenzaron a verse sustituidos por las llamadas fuerzas del mercado (Caravaca, 2014; Mayor Zaragoza, 2011).

Llama la atención que en España no preocupara que “en plena expansión de la llamada sociedad del conocimiento y de las nuevas tecnologías de la información, más de la mitad de los siete millones de nuevos empleos creados entre 1995 y 2006 fueran generados o bien en el sector inmobiliario, o bien a costa de la inflada cuenta de consumo de los hogares españoles” (López & Rodríguez, 2010, p. 429). No se prestó, pues, atención ni a la importancia que estaba adquiriendo el conocimiento, ni a los análisis críticos que alertaban acerca de la insostenibilidad del modelo económico (Naredo, 1996, 2009; Fernández Durán, 2006, 2011).

No puede extrañar, por consiguiente, que sea España uno de los países europeos más afectados por la crisis y que, en consecuencia, tenga que hacer frente a un conjunto de problemas y riesgos difíciles de conjugar al mismo tiempo: el estancamiento secular, el endeudamiento público y privado, la baja rentabilidad, el envejecimiento demográfico, los complejos movimientos migratorios… (Estefanía, 2014). Entre ellos destacan las escandalosas cifras alcanzadas por el paro, a las que hay que añadir el inaceptable deterioro de la calidad de los empleos que conlleva la creciente presencia de trabajadores pobres (Organización Internacional del Trabajo [oit], 2012); es, pues, imprescindible “dotar de un nuevo porvenir al trabajo” (Askenazy & Méhaut, 2012, p. 190). Junto a lo anterior, resulta preocupante la ampliación de la brecha entre grupos sociales, pues a la vez que aumenta la riqueza de un reducido núcleo de población, son más las capas sociales que viven en condiciones precarias (Cáritas, 2012; Oxfam Intermón, 2013, 2014; Fundación foessa, 2014).

Centrando la atención en los impactos producidos por la crisis en el empleo de las ciudades españolas con más de 20.000 habitantes, puede concluirse que:

  • más del 75 % de los empleos perdidos en España corresponde a estas ciudades;
  • los efectos de la crisis han sido cambiantes, pudiendo establecerse dos fases: una ligada a la explosión de la burbuja inmobiliaria, y otra vinculada a la aplicación de las políticas de austeridad;
  • desde un punto de vista territorial, han perdido más empleos las ciudades costeras del este y del sur del país, las localizadas en los dos archipiélagos y las que conforman las principales aglomeraciones metropolitanas;
  • la evolución media de las tasas de empleo ha sido negativa en el conjunto nacional, y solo en el 4,5 % de las ciudades se han incrementado;
  • las diferencias medias respecto al comportamiento de las tasas de empleo se han reducido, lo que se deriva de un empeoramiento generalizado de dichas tasas;
  • la lógica económica se está centrando exclusivamente en la maximización del beneficio, prevaleciendo los intereses económicos sobre los principios éticos y democráticos y los derechos de la ciudadanía;
  • se ha conformado un capitalismo excluyente, que es irrespetuoso con el medioambiente y con el territorio.

Ante tales conclusiones, resulta imprescindible repensar críticamente el modelo de funcionamiento económico para intentar encontrar otro que, centrado en actividades económicamente viables, socialmente responsables y ambientalmente sostenibles, permita avanzar hacia verdaderos procesos de desarrollo. Es decir, un modelo económico que, a diferencia del actual, no esté al servicio del capital, sino de las personas.

Referencias bibliográficas

Alonso, J. L. (2014). Industria y crisis económica en España, 2007-2013. En J. M. Albertos & J. L. Sánchez (Coords.), Geografía de la crisis económica en España (pp. 141-172). Valencia: Universidad de Valencia.

Álvarez Peralta, I., Luengo Escalonilla, F. & Uxó González, J. (2013). Fracturas y crisis en Europa. Buenos Aires/Madrid: Eudeba Clave intelectual.

Aragón, J. (2012a). Notas sobre las políticas de recortes: una evaluación de daños. Gaceta Sindical, Nueva Etapa (Confederación Sindical de Comisiones Obreras, cc.oo), (19), 11-18.

Aragón, J. (2012b). Trabajadores pobres y empobrecimiento en España. Madrid: Fundación 1º de Mayo. Colección Estudios, (56). http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Estudio56.pdf

Askenazy, P. &Méhaut, P. (2012). Dotar de un nuevo porvenir al trabajo. En vv.aa., Los economistas aterrados. Cambiar de economía (pp. 190-204). Madrid: Catarata.

Ayala, L., Martínez, R. & Ruiz-Huerta, L. (2013). Desigualdad y redistribución en los países de la ocde. En ocde, Primer Informe sobre la Desigualdad en España (pp. 26-72). Madrid: Fundación Alternativas.

Belzunegui, A. (Coord.). (2012). Socialización de la pobreza en España. Género, edad y trabajo en los riesgos ante la pobreza. Barcelona: Icaria.

Boccara, F., Le Héron, E. & Plihon, D. (2012). Por un sistema financiero emancipado de los mercados financieros. En vv.aa., Los economistas aterrados. Cambiar de economía (pp. 230-250). Madrid: Catarata.

Burriel, E. (2011). Subversion of land-use plans and the housing bubble in Spain. Urban Research and Practice, 4(3), 232-249. doi: 10.1080/17535069.2011.616743

Burriel, E. (2014). El estallido de la burbuja inmobiliaria y sus efectos en el territorio. En J. M. Albertos & J. L. Sánchez (Coords.), Geografía de la crisis económica en España (pp. 101-140). Valencia: Universidad de Valencia.

Caravaca, I. (2014). Los territorios en la crisis. Ciudad y Territorio: Estudios territoriales, 46(182), 607-624. https://www.researchgate.net/publication/273127332_Los_territorios_en_la_crisis

Cáritas (2012). De la coyuntura a la estructura. Los efectos permanentes de la crisis. vii Informe del Observatorio de la realidad social. Madrid: Cáritas. www.caritas.es/AdjuntoNoticiaDownload.aspx?Id=691

Corpataux, J., Crevoisier, O. & Theurillat, T. (2009). The expansion of the finance industry and its impact in the economy: A territorial aproach based on Swiss pension funds. Economic Geography, 85(3), 313-334. doi: 10.1111/j.1944-8287.2009.01035.x

Costas, A. (2012). Las políticas de rescates y el debate sobre el crecimiento. La situación en España. Gaceta Sindical, Nueva Etapa (Confederación Sindical de Comisiones Obreras cc.oo), (19), 19-34.

Daher, A. (2013). El sector inmobiliario y las crisis económicas. EURE, 39(118), 47-76. http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612013000300003

De Mattos, C. (2014). Gobernanza neoliberal, financiarización y metamorfosis urbana. Ponencia presentada en el xiii Seminario Internacional de la rii (Rede Ibero-americana de Pesquisadores sobre Globalização e Território), Salvador, Bahía, Brasil, 1 a 4 de septiembre de 2014. http://bit.ly/2aB4ooH

Dévoluy, M., Lang, D., Mathieu, C., Mazier, J. & Sterdyniak, H. (2012). En vv.aa., Los economistas aterrados. Cambiar de economía (pp. 49-74). Madrid: Catarata.

Estefanía, J. (2014). Las raíces vigorosas, El País, 19 de octubre, 12. http://elpais.com/elpais/2014/10/17/opinion/1413553053_176099.html

Etxezarreta, M. (2009). Algunos aspectos fundamentales para entender la crisis. Gaceta Sindical. Reflexión y debate, (12), 39-64.

Etxezarreta, M., Hoekstra, J., Dol, K. & Cano Fuentes, G. (2012). De la burbuja inmobiliaria a las ejecuciones hipotecarias. Ciudad y Territorio. Estudios Territoriales, 44(174), 597-613. http://oa.upm.es/16759/1/INVE_MEM_2012_136797.pdf

Fernández Durán, R. (2006). El tsunami urbanizador español y mundial. Madrid: Ecologistas en Acción. http://www.ecologistasenaccion.org/article.php3?id_article=4824

Fernández Durán, R. (2011). La quiebra del capitalismo global: 2000-2030. Bilbao: Virus editorial.

Fernández Orrico, F. J. (2008). Prestación económica para cuidados en el entorno familiar y Seguridad Social de cuidadores no profesionales. Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, (74), 79-104. http://www.empleo.gob.es/es/publica/pub_electronicas/destacadas/revista/numeros/74/est04.pdf

Fernández Tabales, A. & Cruz Mazo, E. (2014). El sector de la construcción en Andalucía en el contexto de la crisis: colapso de un modelo y efectos territoriales. En J. M. Albertos & J. L. Sánchez (Coords.), Geografía de la crisis económica en España (pp. 435-466). Valencia: Universidad de Valencia.

Fondo Monetario Internacional (2012). Perspectivas de la economía mundial. Hacer frente a los altos niveles de deuda y al lento crecimiento. http://www.imf.org/external/spanish/pubs/ft/weo/2012/02/pdf/texts.pdf

Fundación foessa (2014). vii Informe sobre exclusión y desarrollo social en España. Madrid: Fundación foessa- Cáritas Española. http://www.foessa2014.es/informe/

González-Romero, G., Caravaca, I. & López Lara, P. (2014). Crisis, empleo y desequilibrios urbanos en España. Comunicación presentada al vi Coloquio de Geografía Económica, Sevilla. Reproducido en Revista de Estudios Andaluces, (32) (2015), 134-150. doi: http://dx.doi.org/10.12795/rea.2015.i32.06

Harvey, D. (2008). La condición de la posmodernidad. Buenos Aires/Madrid: Amorrortu Editores.

Harvey, D. (2012a). El enigma del capital y las crisis del capitalismo. Madrid: Akal.

Harvey, D. (2012b). Las raíces urbanas de las crisis financieras. En J. Bell, M. Borja & M. Corti (Eds.), Ciudades, una ecuación imposible (pp. 321-358). Barcelona: Icaria.

Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (ivie). (2014). Pobreza en un periodo de crisis económica. Serie Cuadernos de Capital Humano, (145). http://www.ivie.es/downloads/docs/ch/ch145.pdf

Intermón Oxfam (2012). Crisis, desigualdad y pobreza. Aprendizaje desde el mundo en desarrollo ante los recortes sociales en España. http://www.oxfamintermon.org/es/informate/publicaciones/estudios.

López, I. & Rodríguez, E. (2010). Fin de ciclo. Financiarización. Territorio y sociedad de propietarios en la onda larga del capitalismo hispano (1959-2010). Madrid: Traficantes de Sueños.

Lordon, F. (2012). La pavorosa pasividad de la re-regulación financiera. En vv.aa., Los economistas aterrados. Cambiar de economía (pp. 251-281). Madrid: Catarata.

Manero Miguel, F. & Molina de la Torre, i. (2014). Estrategias territoriales ante la crisis: Cultura del territorio y calidad institucional. En J. M. Albertos & J. L. Sánchez (Coords.), Geografía de la crisis económica en España (pp. 39-74). Valencia: Universidad de Valencia. http://uvadoc.uva.es/handle/10324/8482

Martin, R. (2011). The local geographies of the financial crisis: from the housing bubble to economic recession and beyond. Journal of Economic Geography, 11(4), 587-618. doi: 10.1093/jeg/lbq024

Mayor Zaragoza, F. (2011). Traspasar los límites de lo posible. En R. M.a Artal (Coord.), Reacciona. Diez razones por las que debes actual frente a la crisis económica, polítitica y social (pp. 27-43). Madrid: Aguilar.

Méndez, R. (2013a). Las escalas de la crisis. Ciudades y desempleo en España. Madrid: Fundación 1º de Mayo, Colección Estudios, 60. http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Estudio60.pdf

Méndez, R. (2013b). Crisis económica, vulnerabilidad urbana y desempleo en España. Ciudad y Territorio. Estudios Territoriales, 45(178), 649-667.

Méndez, R. (2014). Crisis económica y reconfiguraciones territoriales. En J. M. Albertos & J. L. Sánchez (Coords.), Geografía de la crisis económica en España (pp. 17-38). Valencia: Universidad de Valencia,.

Méndez, R., Abad, L. D. & Echaves, C. (2015). Atlas de la crisis. Impactos socioeconómicos y territorios vulnerables en España. Valencia: Tirant lo Blanch.

Muñoz de Bustillo, R. (2013). De la crisis del empleo al desmantelamiento del Estado del bienestar. Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, (123), 41-50. http://www.revistapapeles.es/datos/portada/De_la_crisis_del_empleo_R_Mu%C3%B1oz_de_Bustillo.pdf

Naredo, J. M. (1996). La burbuja inmobiliario financiera en la coyuntura económica reciente (1985-1995). Madrid: Siglo xxi.

Naredo, J. M. (2009). La cara oculta de la crisis. El fin del boom inmobiliario y sus consecuencias. Revista de Economía Crítica, (7), 118-133. http://revistaeconomiacritica.org/sites/default/files/revistas/n7/6_la_cara_oculta_de_la_crisis.pdf

Organización Internacional del Trabajo (oit). (2012). Tendencias mundiales del empleo de 2012: Prevenir una crisis mayor del empleo. Ginebra: oit. http://www.ilo.org/global/publications/ilo-bookstore/order-online/books/WCMS_168095/lang--es/index.htm.

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (ocde). (2013). Primer informe sobre la desigualdad en España. Madrid: Fundación Alternativas.

Oxfam Intermon (2013). La trampa de la austeridad. El verdadero coste de la desigualdad en Europa [Online]. http://www.oxfamintermon.org/es/informate/publicaciones/estudios

Oxfam Intermon (2014). Iguales. Acabemos con la desigualdad extrema. Es hora de cambiar las reglas [Online]. https://oxfamintermon.s3.amazonaws.com/sites/default/files/documentos/files/InformeIGUALES_AcabemosConlaDesigualdadExtrema.pdf.

Peet, R. (2012). Locura y civilización: capitalismo financiero global y el discurso anti-pobreza. En N. Benach (Ed.), Richard Peet. Geografía contra el neoliberalismo (pp. 229-255). Barcelona: Icaria.

Pitarch Garrido, M. D. (2014). Desigualdades regionales, pobreza y vulnerabilidad social en España durante la crisis (2007-2013). En J. M. Albertos & J. L. Sánchez (Coords.), Geografía de la crisis económica en España. (pp. 201-230). Valencia: Universidad de Valencia.

PriceWaterhouseCoopers (2014). Tendencias del mercado inmobiliario. El retorno. Londres: pwc – Urban Land Institute. http://www.pwc.es/es_ES/es/publicaciones/construccion-inmobiliario/assets/tendencias-mercado-inmobiliario-europa-2014.pdf.

Ramoneda, J. (2014). El 9-N genuino, El País, 9 de noviembre. http://elpais.com/elpais/2014/11/07/opinion/1415357716_485519.html

Rocha Sánchez, F. (2012). La crisis económica y sus efectos sobre el empleo en España. Gaceta Sindical, (19), 67-90. http://docpublicos.ccoo.es/cendoc/035344CrisisEconomicaEfectos.pdf

Rocha Sánchez, F. & Aragón, J. (2012). La crisis económica y sus efectos sobre el empleo. Colección Informes, n.° 55. Madrid: Fundación 1º de Mayo. http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Informe55.pdf

Rocha Sánchez, F. & Negueruela Cortés, E. (2014). El mercado de trabajo en España en 2013. ¿Hacia una recuperación frágil y socialmente injusta de la crisis? Colección Informes, n.° 87. Madrid: Fundación 1º de Mayo. http://www.1mayo.ccoo.es/nova/files/1018/Informe87.pdf.

Rodríguez, E. & López, I. (2011). Del auge al colapso. El modelo financiero-inmobiliario de la economía española (1995-2010). Economía crítica, (12), 39-64. http://revistaeconomiacritica.org/sites/default/files/revistas/Revista_Economia_Critica_12.pdf

Romero, J. (2010). Construcción residencial y gobierno del territorio en España. De la burbuja especulativa a la recesión. Causas y consecuencias. Cuadernos Geográficos, (47), 17-46. http://revistaseug.ugr.es/index.php/cuadgeo/article/view/600/688

Romero, J., Collado, J. C. & Rodríguez, M. T. (2014). La economía política de la desigualdad. Los recortes en el sector público y sus repercusiones para el estado del bienestar en España. En J. M. Albertos & J. L. Sánchez (Coords.), Geografía de la crisis económica en España (pp. 329-378). Valencia: Universidad de Valencia.

Romero, J. & Jimenez, F. & Villoria, M. (2012). (Un)sustainableterritories: Causes of the speculative bubble in Spain (1996-2010) and its territorial, environmental and socio-political consecuences. Environment and Planning C, 30(3), 467-487. doi: 10.1068/c11193r

Salido Cortés, O. (2012). Los ciudadanos españoles ante la crisis. Madrid: Fundación Alternativas.

Serrano Pascual, A., Parajuá Navarrete, D. & Zurdo Alaguero, A. (2013). Marcos interpretativos de lo social en la vivencia de la “nueva pobreza”. Cuadernos de Relaciones Laborales, 31(2), 337-382. https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/359577

Sterdyniak, H. (2012). ¿Qué política económica? Muertes y resurrecciones del keynesianismo. vv.aa., Los economistas aterrados. Cambiar de economía (pp. 21-48). Madrid: Catarata.

Subirats, J. & Martí-Costa, M. Edts. (2014). Ciudades, vulnerabilidades y crisis en España. Sevilla: Centro de Estudios Andaluces. http://www.centrodeestudiosandaluces.es/datos/factoriaideas/IFO02_14.pdf.

Unicef (2014). Los niños de la recesión. El impacto de la crisis económica en el bienestar infantil de los países ricos. Report Card de Innocenti, n.° 12. https://www.unicef.es/sites/www.unicef.es/files/report_card_12._los_ninos_de_la_recesion.pdf

Unicef, Comité Español (2014). La infancia en España. El valor social de los niños: hacia un pacto de Estado por la infancia. http://www.unicef.es/sites/www.unicef.es/files/infancia-espana/unicef_informe_la_infancia_en_espana_2014.pdf.


1 Este artículo se integra en el proyecto de investigación del Plan Nacional de I+D+i: CSO 2012-36170.

2 Teniendo en cuenta que a escala municipal no existen datos sobre población activa en los años estudiados, la tasa de empleo se ha calculado poniendo en relación el número de afiliados a la Seguridad Social con la población potencialmente activa, es decir, aquella que tiene entre 16 y 64 años.

3 Cociente de localización de las tasas de empleo = Tasa empleo ciudad 2006: Tasa empleo ciudad 2012/Tasa empleo España 2006: Tasa empleo España 2012.

vol43 |no 128 | enero 2017 | pp. 31-54 | artículos | ©EURE

issn impreso 0250-7161 | issn digital 0717-6236

Caravaca, I., González-Romero, G., & López, P. (2017). Crisis y empleo en las ciudades españolas, 2006-2012. Revista EURE - Revista De Estudios Urbano Regionales, 43(128).